el pasillo de la fama (porque paseo no se puede)


Gracias por todo los que habéis visto (esos detallitos que hacen una historia) en Diario del asco y por contarlo. Me hubiera conformado con que alguien me dijera que estaba una mijita mejor que Bleturge. Pero desde que apareció en ese tan lejano 10 de marzo, he vivido en modo asombro. No sé decir mucho más. Gracias.

reseñas:
https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/05/29/isabel-bono-el-delicado-equilibrio-de-la-vida-1377559.html
https://www.elcorreo.com/culturas/territorios/nueve-criticas-literarias-20200523181632-nt.html
https://elcultural.com/el-asco-generacional-de-isabel-bono
https://www.laopiniondemalaga.es/libros/2020/05/03/deseos-viento/1163394.html
https://www.alsurdelafrontera.es/2020/04/diario-del-asco-de-isabel-bono/
https://www.pressreader.com/spain/la-vanguardia/20200425/283326114500330
*https://www.laslibreriasrecomiendan.com/libro-de-la-semana/diario-del-asco-de-isabel-bono/
https://librotea.elpais.com/libros/diario-del-asco/
http://jac-dietario.blogspot.com/2020/03/29-domingo-marzo-la-novela-se-viste-de.html
https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2020/03/15/5e67972b21efa037358b4609.html
http://www.librujula.com/actualidad/2682-diario-del-asco

recomendado por:
*https://librotea.elpais.com/estanterias/libros-que-se-arrepentira-de-no-haber-leido/
https://www.youtube.com/watch?v=5tqdI-NaqSA
https://www.zendalibros.com/zenda-recomienda-diario-del-asco-de-isabel-bono/
https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/04/23/10-criticos-de-artes-letras-recomiendan-algunos-libros-ideales-para-la-pandemia-1371150.html
https://www.diariosur.es/culturas/libros/quedate-casa-libro-20200422205856-nt.html

¡anda, hasta en twitter! (como no tengo, de la misa la mitad :)
https://twitter.com/hashtag/diariodelasco?src=hashtag_click

entrevistas:
https://www.laopiniondemalaga.es/cultura-espectaculos/2020/03/30/creo-malaguenos-llevamos-mini-chiquito/1156329.html
https://www.diariosur.es/culturas/libros/isabel-bono-20200320111440-nt.html
https://www.malagahoy.es/ocio/Isabel-Bono-escritor-incapaz-total-libertad-personajes-no-escriba_0_1447055879.html




enrique villagrasa: la poesía sabe esperar


La poesía sabe esperar (Igitur, 2019) con prólogo de Nacho Escuín.

Dice Enrique Villagrasa que la poesía sabe esperar.

¿No será al revés? ¿No seremos nosotros los que nos quedamos sentados en un escalón mirado a izquierda y derecha a ver por qué punta de la calle aparece de nuevo? ¿O quizá tenga razón, y la poesía esté esperando a que nos demos cuenta de que siempre estuvo a nuestro lado, de nuestro lado, para hacernos los días más hermosos y ligeros?


rafael soler, nueva novela

Por fin empiezo a creerme el siglo 21.
Porque nos prometieron trajes plateados y coches sin ruedas, pero esto es mucho mejor.
¡A disfrutar!
https://www.youtube.com/watch?v=lrC-zjHgzGc&fbclid=IwAR37yUxyRmjb0Xxka3c8zlizd_7u-RWPupKN3mgTCSGp-25d-K4-QxnIMQQ

ole ahí las amigas y amigos que se quedan en sus casas leyendo

(mi querido señor chivite, con la cabeza rapada,
desde su ático caótico)

(sonia en b/n, she's so cool!)

(dos meses sin verle el pelo, ahora largo, a míchel)

(mis antonios guapos, aunque al de en medio lo he tratado menos)

(y qué ganas de abrazar a juan, hasta hacerlo reír, me han entrado
al verlo tan serio)

(encuentros en la primera fase:
nené fue a la librería y a la peluquería)

(eva, sin que sirva de precedente, se lanzó a la compra por internet,
¿se volverá una adicta?)


(agustín desde su jardín, decapitándome el nombre
como otras hacen con la cabeza)

(carmen y su subliminal homenaje a bleturge)
(larsen en su jardín del otro edén)
(irazoki y sus ojos de nieve)

(elisa superconcetrada y sin pasar frío)
(y mientras más de medio mundo vive en pijama,
ana, arrasando en modo top model)

(¡raquel se rio con bleturge!
y va a juego con la portada, oh)
(aquí el dulce laporte, desde su atalaya vallecana)
(luz se ríe, ¿qué página será?, luz reguapa del norte)
(villagreis rodeado de libros, ¿se le caerán en la cabeza?)
(graciela desde buenos aires,
siempre se me olvida que allá es verano
que ella es el verano)
(f brillante, como yo le llamo, desde el super norte
que no se diga que no hay tímidos valientes)
(paco griñán en su casa, vestido y calzado
¡ole ahí la elegancia!)
(susana se queda en casa
lectura e inhalador que no falten)
(jorge desde bilbao
lo usa de mascarilla, ¿de proa?)

(maricarmen, llena de luz y color)

"tayer" la vía barojiana

Holatodas/Holatodos,

mi admirado Eduardo Laporte saca castañas de su fuego. Su cabeza no tiene fondo: cada día una idea nueva, un taller nuevo, una miniempresa que levantar.

Para quienes quieran aprender sobre Baroja o para quienes sepan de alguien a quien pueda interesar.

Besos barojianos (que seguro que existen).

no todos los patriotas lucen pulseritas

Pedazo de poema de Braulio Ortiz Poole.
https://www.rtve.es/alacarta/videos/pagina-dos/pagina-dos-poema-braulio-ortiz-poole/5549963/

julio anguita (1941-2020)

(nos quedamos sin otro hombre bueno)
"y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno."
Antonio Machado

insomnio

(prisioneros en el espacio, ¡uníos!)
Cuando no puedo dormir recito para mis adentros los 50 estados de Estados Unidos con sus correspondientes capitales. Suelo dormirme en Iowa. Pero si alguna vez llego despierta a Missouri, me desvelo. Hoy me he acordado de Don Juan Moreno Casasola en Ohio. Don Juan era el médico de cabecera de mis padres. Mi médico era Don Rafael Mesa. Me gustaba ir a su consulta. En el centro de la sala de espera había un sofá circular de escai verde en forma de flan. A Don Juan sólo recuerdo haber ido dos veces. Una, muy pequeña, de urgencia, con un dolor intenso de estómago. La sala de espera estaba llena. Al llegar vomité algo muy oscuro que mi madre y la enfermera identificaron como sangre. Nos dejaron pasar. Nada más mirarme la lengua y palparme el vientre, Don Juan me preguntó si había comido chocolate. A los médicos no se les miente, había oído decir: Una cajetilla entera. Entonces no estaba mal visto vender cigarrillos de chocolate para niños (como ahora parece normal el Champín en las fiestas infantiles). La segunda vez tendría 6 ó 7 años y era una experta en puzzles de mil piezas, beberme tebeos de Pumby e inventar historias. No necesitaba más. Si las niñas venían a buscarme para jugar le pedía a mi madre que les dijera que estaba castigada. Además solía meterme en el armario a pensar o, según mi madre, me quedaba demasiado tiempo pensativa. Acabé en la consulta de Don Juan. La consulta estaba en su casa, entrando a la izquierda, una casa palacio siempre en penumbra, con un zaguán, un patio con habitaciones alrededor y un piso superior. Al leer el nombre de la calle me entró la risa nerviosa (una casa tan regia y un señor tan serio en Molinillo del aceite). Enferma no parece, dijo Don Juan después de auscultarme. Mi madre le explicó. Se sentó a mi lado, acercó mucho su cabeza a la mía como si fuera a contarme un secreto. ¿No te gusta jugar?, ¿no te gusta salir a correr a la calle? Asentí. Pero prefieres quedarte en casa con tus cuentos y tus álbumes pegando estampitas. Lo miré a los ojos: Sí. El sí más rotundo de mi vida. Ni siquiera me recetó hierro o vitaminas. Supongo que por eso mi madre no volvió a llevarme al médico.

De todo esto me he acordado esta madrugada de confinamiento e insomnio. Siempre he sido de interior. Me provoca cierta incomodidad pensar que tendré que volver a la velocidad de la vida normal y que ya no puedo pedirle a nadie que me castigue sin salir.

minientrevista en revista librújula por enrique villagrasa

¿Poesía y denuncia social pueden ir de la mano?
Pues de la mano sólo hay que ir si te sale tenderla o te la tienden (y aceptas) con naturalidad. Si es impuesta sería como llevar una mano ortopédica o, lo que es peor, ¡un secuestro!

¿Del poeta a los dioses hay un verso?
Depende de los dioses que elijamos. Si es un dios al uso (ególatra con exigencias y un CV de "ojo por ojo"), cualquier lista de mandamientos tiene más de dos. Si es un dios unipersonal y bueno (tipo Vonnnegut, tipo Hikmet) con un "gracias por no tener miedo" sería más que suficiente.

¿En poesía es importante la generosidad?
Una/un poeta que se mide no es poeta. Sin generosidad no existiríamos. Desde las cavernas nos estamos dando, regalando manos tatuadas a las piedras. Vivimos de las rentas de la generosidad de la generación anterior. La cutrez de la maldad hace más ruido, pero la generosidad mueve el mundo y, todo el mundo sabe, el mundo lo mueven los poetas, ¿no?

---

madre noche

yo también estoy sola
y quieta en mitad de esta calle
por la que todos pasan y nadie me roza

alguien podría decir
que ya no espero nada

en silencio, espero una orden

pero
¿de quién la orden?
¿y hacia a dónde caminar?

rockdelux forever

(tanto me gusta que hasta me inventé un grupo para sacarlos en portada)
Noticias que me dan mucha pena.
https://elpais.com/cultura/2020-05-04/rockdelux-cierra-su-edicion-de-papel-despues-de-35-anos.html


días de winnie

(los días felices y las naranjas van de la mano)
Felicito a Elisa Gálvez por su cumpleaños. Dice que se hizo daño en la espalda intentando liberar un arbusto doblado por la nieve. Yo salvo insectos de un cubo de agua. Hay otros mundos y están a 500 kms, pienso. Como diría nuestra querida Winnie: "¡Qué maldición la movilidad!", bromea. No recordaba esa frase de Los días felices. Elisa la interpretó muchas veces. Mientras, yo llevaba un recorte en mi libreta sin saber que era ella. Winnie es mi personaje femenino de ficción favorito de todos los tiempos.

Entra un mail de mi querido Paco Cumpián. Ha leído Diario del asco. No se si es el mejor momento para haberla publicado, pero yo creo que si, al menos para mí como anillo al dedo, dice. Cree que estos días sin poder salir ha envejecido. No lo creo, Paco Cumpián siempre será joven digan lo que digan los espejos. Dice que está pasando el encierro con Maribel (el virus se llevó a su padre y a su hermano mayor). La madre de Cumpián también se está marchando, con 99 años, pero de muerte natural. Cierro el mail y los ojos, y deseo con todas mis fuerzas que llegue a los 100. Y él también.

1 de mayo: ya que no podemos salir con banderas, salgamos con piscinas

(felicidad inflable)
Hoy, por primera vez en toda mi vida (que yo recuerde), sonaba claramente una canción en un sueño. He soñado en blanco y negro, en otros idiomas (algunos inventados), pero, música, nunca. Tan asombroso ha debido de parecerle a mi subconsciente que me he despertado de buen humor, dejándome en la ducha la tristeza y el dolor de estos días atrás.

Al tender las toallas he visto a los niños de abajo bañándose en un balde y me he acordado de que tengo una piscina inflable. La he inflado y se la he bajado. Los ojos de los niños cuando preguntan. No hay nada mejor. ¿Nos la prestas? No, pa ti pa siempre. Quiero esa luz en la cara de un niño pa mí pa siempre. Su madre se llama C. Llevamos 20 años viviendo a 50 metros y nunca habíamos hablado. ¿Cuando durarán estos pequeños cambios que nos ha "regalado" el dichoso Covid-19.

Por cierto, me niego a cambiar a estas alturas el género del nombre virus. Para feminizar lo malo qué rapiditos somos, ¿no?

la belleza se descalza

(teresa sebastián 1959-2020)
su ojos tan limpios diciéndome, mientras se descalza, que no barra la terraza, que las hojas secas y el polvo son parte de la tierra, su dulzura inmensa intentando curarme el dolor de cabeza con las manos y rodajas frías de manzana, su serena sorpresa por todo, su entusiasmo, su devoción por lo pequeño, su fuerza, su fuerza, su fuerza

de interior

(esa lentitud de los libros, las piedras y los cactus)
Cuando no puedo dormir recito para mis adentros los 50 estados de Estados Unidos con sus correspondientes capitales. Suelo dormirme en Iowa. Pero si alguna vez llego despierta a Missouri, me desvelo. Hoy me he acordado de Don Juan Moreno Casasola en Ohio. Don Juan era el médico de cabecera de mis padres. Mi médico era Don Rafael Mesa. Me gustaba ir a su consulta. En el centro de la sala de espera había un sofá circular de escai verde en forma de flan. A Don Juan sólo recuerdo haber ido dos veces. Una, muy pequeña, de urgencia, con un dolor intenso de estómago. La sala de espera estaba llena. Al llegar vomité algo muy oscuro que mi madre y la enfermera identificaron como sangre. Nos dejaron pasar. Nada más mirarme la lengua y palparme el vientre, Don Juan me preguntó si había comido chocolate. A los médicos no se les miente, había oído decir: Una cajetilla entera. Entonces no estaba mal visto vender cigarrillos de chocolate para niños (como ahora parece normal el Champín en las fiestas infantiles; veremos qué dicen de nosotros en el siglo XXII). La segunda vez tendría 6 ó 7 años y era una experta en puzzles de mil piezas, beberme tebeos de Pumby e inventar historias. No necesitaba más. Si las niñas venían a buscarme para jugar le pedía a mi madre que les dijera que estaba castigada. Además solía meterme en el armario a pensar o, según mi madre, me quedaba demasiado tiempo "pensativa". Acabé en la consulta de Don Juan. La consulta estaba en su casa, entrando a la izquierda, una casa palacio siempre en penumbra, con un zaguán, un patio con habitaciones alrededor y un piso superior. Al leer el nombre de la calle me entró la risa nerviosa (una casa tan regia y un señor tan serio en Molinillo del aceite). Enferma no parece, dijo Don Juan después de auscultarme. Mi madre le explicó. Se sentó a mi lado, acercó mucho su cabeza a la mía como si fuera a contarme un secreto. ¿No te gusta jugar?, ¿no te gusta salir a correr a la calle? Asentí. Pero prefieres quedarte en casa con tus cuentos y tus álbumes pegando estampitas. Lo miré a los ojos: Sí. El sí más rotundo de mi vida. Ni siquiera me recetó hierro o vitaminas. Supongo que por eso mi madre no volvió a llevarme al médico.

De todo esto me he acordado esta 45º madrugada de confinamiento e insomnio. Siempre he sido de interior. Me provoca cierta incomodidad pensar que tendré que volver a la velocidad de la vida "normal" y que ya no puedo pedirle a nadie que me castigue sin salir.

encuesta

(nada como las sombras móviles)
Sigo preguntando a los amigos qué van echando de menos. Laporte, que hasta los 21 días seguía sin echar de menos nada, a los 28 respondió que andar con pasos largos. A los 42, correr. Estoy convencida de que a los 56 me dirá, ¡volar!

Mi evolución favorita, por ser la más humana, es la de Salvatore: responsabilidad ajena, ver a los amigos, todo y nada, nada y la normalidad.

Hasta los más ficus, como se autodenomina Perkins, a los 28 días echó de menos bajar a por el periódico. Villagrasa y yo seguimos en la misma casilla, sin echar de menos nada, y reconocemos que nos va a costar volver a la velocidad y el ruido de antes.

lee galdós

Como decían en aquella chirigota: "Qué bonito to, no?".
(Y qué vieja estoy. Tengo que volver a tomar polen y levadura de cerveza.)
https://www.youtube.com/watch?v=opP17H8iDCs

luis miguel madrid

(días felices en la laguna
y eva supo, como siempre, captar la felicidad)
Nunca he entendido a esas personas que, cuando se enteran de la muerte de alguien dicen: No puede ser. Hoy es lo primero que he pensado al saber que a Luis Miguel Madrid se lo ha llevado el Covid-19. Sin duda porque no he conocido jamás a nadie tan lleno de vida como él.

¿quiénes son las ratas?

Telediario. A una médica, sus adorables vecinos le han hecho una pintada en el coche: "Rata contagiosa". Yo no le daría pábulo a estas cosas por aquello del efecto copycat. Con qué facilidad pasa el ser humano del aplauso a la barbarie. Ya lo cantaba El último de la fila hace un montón de años: Los hombres se destrozarán con esa crueldad que les da el miedo. Curiosamente, la canción se titula "Otra vez en casa".

asco visceral

Mariano Rajoy sale a caminar a paso ligero. No veo que lleve mascarilla. No veo que lleve bolsa de basura ni compras del súper más cercano a su vivienda. Dudo que viva en un piso interior de 50 metros cuadrados. 

Me molesta. Mucho. Pero más me molestan quienes no desaprueban su actitud e incluso aprovechan para decir cuánto lo admiran.

Que no se nos olvide: La mujer del ogro es peor que el ogro.

14 de abril, día de leer

Pues hacía tiempo que no leía nada tan sensato.

querido sam, dos puntos

(Beckett&Co)
Con lo que te gustaban los cafés, las terrazas y dar zancadas, no sé muy bien cómo habrías llevado esto de estar entre cuatro paredes. Molloy sabía de confinamientos, pero a ti no te imagino sin asomar las narices al mundo. Ya sé que no estás, pero cuídate igualmente. Feliz cumplealgo.

west end, de josé morella

(tenía una imagen mejor, pero está confinada)
Siempre pienso que los demás dirán mejor las cosas que yo. Por eso, después de leer (entusiasmada y apabullada a partes iguales) West end (Siruela, 2020) busco a ver qué han dicho otros.

"Podrían decirse muchas, muchísimas cosas de West End, un artefacto creativo que respira con la naturalidad de un ser vivo, que supone un repaso a una parte de la Historia reciente de nuestro país y nos devuelve un retrato mucho menos apetecible que el habitualmente ofrecido por las ficciones que han decidido idealizar los últimos años del franquismo y los primeros de la democracia, e incluso intuir que ese supuesto cambio social que hemos vivido no sea tal. Hay mucho en las alforjas de este libro, por eso, mejor que seguir leyendo esto corran a hacerse con un ejemplar del libro de Morella y léanlo, que les hará mejor servicio que estas líneas."
Esto es el final de un largo artículo de Antonio Jiménez Morato en http://revistapenultima.com

Por mi parte, mientras la leía, movía la cabeza (oh, uf, ooh). Y después, si lo hubiera tenido delante le habría dicho mirándolo a los ojos: "Menudo libro has escrito, Morella, menudo libro".



sol espléndido

(cuando todo brilla)
Oeste dijo: Sol espléndido. He sacado un libro, una libreta, un lapicero y un vaso de agua. Un gorrión espolea el ficus. A cada rato la sombra de un pájaro cruza el mantel. Bebo hasta dejar solo un dedo. No quiero que ninguna sombra se ahogue en mi vaso. Dos moscas se aparean violentamente en el suelo, intentan volar pero pesan demasiado y caen, y vuelven a caer. No sé si la hembra intenta zafarse del macho o están probando posturas acrobáticas. No sé si existe la violencia de género entre moscas. No sé si separarlas. El verode brilla, las buganvillas brillan, todo en la mesa brilla.

Llevamos veinte años aquí y acabo de descubrir la terraza. Soy de interior y el ruido de la autovía no ayudaba. Ahora sólo se oyen pájaros. Ayer vi dos patos en la piscina y unos mirlos brincando por la acera. Desaparece el ser humano y la naturaleza ocupa su lugar.

lápiz mágico

(esto sí que era una app, y lo demás cuento)
Cuando comenzó el confinamiento me apunté como voluntaria (todavía no me han llamado). Entre los datos que pedían: profesión. Me lo pensé: escritora. Me cuesta mucho decirlo. No me gano la vida escribiendo ni me gustaría que escribir se convirtiera en una profesión. Si me preguntan, digo que me gusta escribir aunque lo que de verdad me gusta es verme escribiendo. Me produce la misma infantil y excitante sensación que con aquellas libretas que se llamaban Lápiz mágico. Pasabas un lápiz con cuidado por la superficie y aparecía un dibujo. Para mí escribir es eso, pasar la punta del lápiz por el papel y que aparezca una historia.

carlota quiere leer, de miguel ángel oeste

Miguel Ángel Oeste no para. Mientras espera la publicación de su nueva novela Arena (Tusquets) para este otoño, nos deja este regalo.

¿Tenéis niñas y niños en casa y ya no sabéis a qué jugar con ellos? Voilà!

https://www.diariodesevilla.es/entrevistas/Miguel-Angel-Oeste_0_1450955507.html

la luz también se ríe

(hay otras tapias, pero están en esta)
No es de ahora. Desde enero duermo mal. En realidad desde siempre. Dejé de beber vino tinto porque me hacía el mismo efecto que el café. Sobre las tres me despierto, voy al baño, voy a la cocina, bebo agua, enciendo la luz del extractor y me quedo unos minutos mirando la vitrocerámica. Es la luz que más me acompaña de toda la casa. El extractor y yo llevamos los mismos vatios entre los pulmones. Después voy a la puerta de la terraza, abro un poco la cortina y miro el cielo. Siempre espero tontamente ver alguna fugaz. Qué frías parecen las estrellas desde tan lejos. A veces apoyo la frente en el cristal para sentir ese frío. En Salitre, hace veinte años, encendía el ordenador y escribía poemas. Ya nunca escribo de noche, ya nunca escribo poemas.

Amanece. Una carcajada de luz llena la habitación. El bloque de enfrente se ilumina por unos segundos. Comienza el día.

la ilusión por el jamón

(qué simpático rokelín)
Comienza abril. Me bailan los pantalones mientras suena Simulacro (y que no hay una vida en serio y otra vida de licencia), me mido la cintura, 70 centímetros (como si yo tuviera el don de vivir por mí dos veces / de haber dejado a un lado la que importa en prenda de una vez futura). Ayer por la tarde murió Rafael Berrio. Sus canciones me han servido siempre para ponerme en marcha (qué vida será la que prolongue o dé segundas funciones), hoy también.

Noticias del espacio exterior. Federico del Barrio me cuenta que está un poco mustio, que le resulta aplastante oír las noticias y procura evadirse viendo películas del Oeste. Le recuerdan a la infancia, cuando estaba con gripe y se quedaba en casa viendo la tele y leyendo tebeos. Para su madre la buena comida lo curaba todo. En su casa había un plato de adorno que decía: "Las mejores inyecciones son los chorizos y los jamones". Mi madre confiaba totalmente en las virtudes del jamón. Esto sí lo he heredado yo, me dice, pero ahora tampoco lo veo con demasiada ilusión. A mi pregunta semanal, ¿Qué has echado de menos estos últimos días?, su respuesta es clara: la ilusión por el jamón.

Verdoy está contento. El ayuntamiento de El Prat se hace cargo de las nóminas de todos los trabajadores de las escuelas municipales mientras dure la confinación.

Será la primavera más silenciosa de nuestras vidas, me dice Gallero. Sin embargo, si alguien me preguntara qué he echado de menos estos últimos 18 días diría: el silencio. No estoy acostumbrada a que el teléfono suene, ni a oír hablar atropelladamente durante más de una hora. El ruido y la velocidad me agotan. Ya he dicho que a partir del día 12 voy a confinarme voluntariamente, dos semanitas más, en una habitación vacía.

las perlas y los genes respiran

Le pregunto a mi madre qué ha echado de menos estas dos últimas semanas.

Nada, hija, no noto ningún cambio, como salía poco o nada, estoy igual, igual no, mejor, porque ahora tengo el aliciente de salir a aplaudir cada tarde, la voz cantante la llevan los argentinos del segundo, que por lo visto son músicos y tocan disfrazados de mejicanos, yo eso no lo entiendo, pero ellos sabrán, aplaudimos todos y cuando él lo decide levanta los brazos y se acaba, nos despedimos y para adentro. Mamá, ¿y has hecho algo raro estos días que no hicieras normalmente? ¿Yo?, nada, todo igual, me levanto, hago la cama lo primero, me arreglo y ya está, como no me da miedo nada, tan tranquila.

Me quedo callada cinco segundos, quiero esos genes para mí, creo que los tengo, espera, ¿a ver?, sí, los tengo.

Yo tampoco he echado de menos nada, bueno, un día que fui al súper, la alegría, estaban todos con una cara... Uy, pero eso es porque se toman muy a pecho todo, como tu padre y tu tía, mira, si te toca te toca, que a mí no me va a tocar, eso lo sé, pero si te toca, pues nada y si no te toca mejor, ¿qué marl da? Pues sil, qué marl da. Te dejo que tu padre dice nosequé, adiol. Adiol mamá.

Mi madre siempre dice que las perlas necesitan respirar, y he pensado, humm, sólo me he puesto dos veces (en dos bodas) el collar de perlas que me regaló. Se me ha ocurrido preguntar a los amigos qué es lo más raro (por no habitual) que han hecho en estos quince días de confinamiento. Sonia y Míchel, bailotear en su cuarto. Cilleruelo escribe un diario con tinta violeta. Itzíar escribe a diario (que no un diario). Enrique Kb, yoga (esta sí que no me la esperaba). Yo, ponerme perlas para estar en casa.

listas para qué os quiero

(tres milímetros de tinta no dan ni para un jaiku)
Hoy he hecho una lista de las cosas que haré en cuanto podamos salir a la calle: comprar un Pilot G-1, unos calcetines de rayas y un vaso grande que vi la última vez que salí. No se me ocurren más cosas. Para eso me quedo en casa.