¿y si fuera verdad?

"Vivimos con tal premura para hacer, para escribir, para acumular bártulos, para hacer nuestra voz audible durante un momento en el burlón silencio de la eternidad, que olvidamos esa cosa de lo que todo lo anterior no es más que fragmentos, a saber: vivir. Nos enamoramos, bebemos en abundancia, corremos de un lado a otro de la tierra como ovejas asustadas. Y entonces deberíamos preguntarnos si, una vez hecho todo, no habría sido mejor haberse quedado sentados junto al fuego, en casa, a pensar felizmente. Sentarse y meditar: recordar sin deseo el rostro de mujeres, disfrutar sin envidia con los grandes logros del hombre, ser todo y estar en todas partes de un modo fraternal y, sin embargo, mostrarse satisfecho por permaneces donde uno está y siendo quien uno es. ¿No es esto poseer tanto la sabiduría como la virtud y habitar la felicidad?"

"Caminatas" de Robert Louis Stevenson en el libro Caminar (Nordica libros, 2015), con magnífico prólogo de Juan marqués.

desierto

(Viñeta de Caín en La razón, 10 agosto 2015)

Viajar es una tontería. Lo único que ves es lo que ya llevas dentro, dice Salter. Viajé al desierto y sólo vi desierto. ¿Qué me dices ahora?

el peatón del aire

(Viñeta de Caín publicada en La razón 9 junio 2015)
¿y qué haremos
cuando nos asfalten la sangre

cuando debajo de los adoquines
haya más asfalto?


uno de mayo

(Viñeta de Caín publicada en La razón, 1 mayo 2015)
(el mes de las flores, nos decían)

días de negro zaíno

Recuerdo haber visto en La corná un dibujo de dos tipos sonrientes (a uno le faltaba un brazo). Diego Medina es torero y manco, pensé. Llegué a su bar "Negro zaíno" el verano de 1988. No le faltaba nada, ni siquiera la cordura, a pesar de aquella declaración de intenciones que era su maravilloso primer libro de poemas Amanda no te preocupes que Aristóteles se ha ido (1971).

Recuerdo la ventana de su casa "desde donde casi se puede ver el mar", siempre abierta hacia Santa Marina, su ciudad del paraíso, ciudad inventada porque a Diego (Medina, para más inri) una sola ciudad se le quedaba pequeña.

Recuerdo una feria de agosto, Invitar es pagar las copas, convidar es beberlas juntos, decía y convidaba. Su generosidad excesiva se bebió la vida con todo aquel que estuviera a su lado, de su lado. Su casa siempre llena de amigos.

Recuerdo su máquina de escribir, su cuarto de baño lleno de libros, su ordenador echando humo (y no es metáfora). Recuerdo noches interminables, risas interminables, madrugadas interminables de donde se nutría para escribir sus poemas.

Recuerdo un día de playa con espetos, sandía y radiocasete. Recuerdo la casa del molino y a Diego señalando El Boquete de Zafarraya (y Le Petit Boquete). Recuerdo mil lecturas en mil bares. Recuerdo su cara de feliz asombro el día que cumplió 50 años.

Ayer, 13 de abril falleció nuestro amigo Diego Medina (Málaga, 1946), poeta y escritor infatigable. Fundador, junto a su amigo Agustín Porras, de la revista literaria La corná de Málaga desde 1978, y director de la "Colección Monosabio" del Ayuntamiento de Málaga desde 1997.

Además de su Amanda..., publicó entre otros libros Rebote en Zalia (1996), CD Ritmo sincopado (1997), Sólo tierra permanece (2000), Redpública y otros relatos (2005) y la novela Esperando al lado de la ventana (1992).

Sirva esta poética para los que no lo conocieron: "La deriva. La fiesta. La explotación de lo cotidiano. Desorden estructural hasta perder los papeles y no saber siquiera dónde he dejado los poemas, algunos incómodos que zarandean al lector provocando reacciones tonificantes o de profundo rechazo. En la actualidad se ha dado por asumido una sociedad al margen de lo poético. El arte la cultura de lo banal y la miseria de la política oficial triunfan ante la utopía poética. ¿Revolución al servicio de la poesía? Soy pesimista".

Esta tarde, 14 de abril republicano, nos hemos despedido de él en una sala laica del cementerio de Málaga, donde hemos leído poemas, escuchado a Joe Cocker, "A las barricadas" y bebiendo vino dulce.

Nos deja mancos y días muy negros. Pero, Amanda no te preocupes que, mientras quede en pie uno de nosotros, Diegomedina no se habrá ido. Salud y República, compañero.

jpod, de douglas coupland

Pgna. 11. Siempre se oye decir eso de "Persigue tus sueños", pero, ¿y si resulta tu sueño es aburrido?

Pgna. 276. ¿Te acuerdas de cómo en los 90, si usabas el móvil en público parecías un auténtico gilipollas? Ahora somos todos gilipollas.

Hay escritores que nos acompañan y escritores que nos hacen escribir mejor. Y después está Douglas Coupland. Coupland no es Beckett. Coupland tampoco nos hace mejores personas como consigue Vonnegut. Coupland espolea nuestro cerebro. No se puede pedir más.

naviamente

(Viñeta de Caín publicada en La razón, 24 febrero 2015)
naviamente

o de cómo atravesamos
el océano sin saber nadar

todo se complica

(Viñeta de Caín en La Razón, 9 febrero 2015)
cuando las ventanas parecen copos de nieve
cuando todo es azul

je suis kurt

Kurt Vonnegut no entendía la vida sin humor. En su último libro, Un hombre sin patria, habla largo y tendido sobre el tema.

Nada, absolutamente nada, justifica la violencia.

Kurt Vonnegut, el mayor de los pacifistas, dice: "Siempre que digo algo chistoso intento no ofender".

amar a un extranjero

Amar a un extranjero es el evocador título del no menos evocador nuevo libro de Agustín Calvo Galán (Barcelona, 1968) con el que ha ganado el XI Premio César Simón de Poesía.

Normalmente creemos que es más fácil escribir sobre lo que amamos, pero no es así. Me parece heroico el ejercicio de meterse en la piel de su admirada Gabrielle Münter para contarnos sus cuadros, su vida, en varias dimensiones: la del que es, la del que está y la del que mira.

Ojalá yo no quisiera tanto a Agustín para saber decir más y mejor. Aunque creo que este libro habla por sí solo.

El cielo se ha cubierto,
la luz se ha cubierto,
los tejados son cielo y luz, al raso,
los frutales son cielo y luz al raso y tejen palabras.

La canción, el trueno, las gotas de lluvia.
Si miras hacia el otro extremo, un sol cierto
lo desmiente.

Llueve desencadenando la tierra,
torrencial estío que levanta raíces
y agacha las cabezas, los ramajes
y deseca.

La noche es la única imprecisión
que sostiene el universo.

(de Amar a un extranjero Ed. Denes, 2014)

(sin palabras)

(Viñeta de Caín publicada en La razón, 8 enero 2015)

un poema de bukowski para empezar los benditos días normales

Nadie puede salvarte sino
tú mismo.
te verás una y otra vez
en situaciones
casi imposibles.
intentarán una y otra vez
por medio de subterfugios, engaños o
por la fuerza
que renuncies, te des por vencido y/o mueras lentamente
por dentro.

nadie puede salvarte sino
tú mismo
y será muy fácil desfallecer,
pero muy fácil,
pero no desfallezcas, no, no.
limítate a mirarlos.
escucharlos.
¿quieres ser así?
¿un ser sin cara, sin mente,
sin corazón?
¿quieres experimentar
la muerte antes de la muerte?

nadie puede salvarte sino
tú mismo
y mereces salvarte.
no es una guerra fácil de ganar
pero si algo merece la pena ganar,
es esto.

piénsalo.
piensa en salvarte a ti mismo.
tu parte espiritual.
la parte de tus entrañas.
tu parte mágica y ebria.
sálvala.
no te unas a los muertos de espíritu.

mantente
con buen talante y garbo
y al cabo,
si fuera necesario,
apuesta tu vida en plena refriega,
al carajo las probabilidades, al carajo
el precio.

nadie puede salvarte sino
tú mismo.
¡Hazlo! ¡sálvate!
entonces sabrás exactamente de
qué hablo.

cuando todo es ruido

(Viñeta de Caín publicada en La razón, 21 diciembre 2014)
hasta tú
palabra miel
eres ruido

vivir es jugar al veoveo con los ojos vendados

(Viñeta de Caín publicada en La Razón, 3 diciembre 2014)
¿cómo contar lo que uno ve
sentado en mitad de un bosque de zarzas
que arden

y arden?

el poeta discreto

Antonio Muñoz Quintana (Málaga, 1969) falleció el pasado viernes 24 de octubre a los 45 años. Poeta sobre todas las cosas. Nos deja, entre otras publicaciones, dos libros hermosísimos: Canciones para un pequeño circo ruso (Col. Monosabio. Málaga, 2007) y Miedo a los perros (PUZ. Zaragoza, 2012). Licenciado en Historia (Mundo Antiguo) y con una vocación utópica por ser profesor de latín. Su amor por cualquier lengua le llevó a estudiar alemán, ruso y esperanto. Romántico y vehemente. Apasionado por las causas perdidas hasta el punto de crear una editorial, regalar los libros y acabar en números rojos. Rojo, ateo y barcelonista (di eso de mí; o mejor no digas nada, me diría). En su sobrenatural discreción, pocos sabíamos de sus problemas de salud: el corazón. Esa válvula de la que no quiso saber en 23 años.

Como los auténticos poetas dudaba continuamente. Ni siquiera una carta de su admirado Antonio Gamoneda le hizo dejar de dudar. Gamoneda, después de dos páginas llenas de cariño le daba el consejo que deberíamos seguir todos los que escribimos: "Recuerda, lupa y navaja".

Si está en algún sitio estará con Panero, bebiendo Coca-Cola.

Qué frías me resultan ahora las palabras que siempre me han abrigado. Porque al final la vida es eso, encontrar las palabras que nos abriguen. Yo las buscaré siempre en sus poemas. Aunque ya sabes que lo mío es frío polar, amigo Antonio.

aproximaciones de un hombre que hizo mucho más que hurgar

Como cada cual de vosotros
la vieja idea (la vieja desgracia)
de llevar poblado el estómago
no de cansancio no del tronco de la sabiduría,
de piedras para una sola montaña
-banquete pobre de dioses
que entorpecen con su barriga de tortuga quieta
el libro de los tientos
del que sólo se puede decir
he hurgado.

Antonio Muñoz Quintana
El proceso de alterar la vigilia (Parasol, 1995)

¿algún cuerdo en la sala?

(Viñeta de Caín publicada en La razón, 16 octubre 2014)
la locura decide

el loco desearía otro destino
no mentir
no hablar
cambiar cien veces de domicilio
hasta darle esquinazo

nada
ni un collar de brasas
podría detenerla cuando besa


(Poema del libro Contra todo pronóstico)

ser árbol sin saberlo

(Viñeta de Caín publicada en La razón, 8 octubre 2014)
seré para nadie
dijo

como una naranja amarga
en la última rama
del último árbol
del último jardín

sin curiosidad
todos se preguntarán dónde

(Del libro Brazos piernas cielo Baile del sol, 2013)

taller de poesía

Oh, qué buena idea: la extraordinaria poeta Isabel Pérez Montalbán impartirá un taller de poesía en Málaga. TALLER DE POESÍA "PARÉNTESIS".

Teléfono: 952 608 244

lo que queda

(Viñeta de Caín publicada en La razón, agosto 2014)
cuenta cuentos el mundo no existe existes tú y ese ombligo que llevas panza arriba como si de una condecoración se tratase dices que ya no duermes en el suelo ni te azota la lluvia mientras sueñas con insectos de bronce que enviar en un sobre a la mujer que amas aseguras que tu vida es un sótano sin corrientes de aire imagino que no tienes tiempo que ya no paseas ni te hiere el mar acaso ¿las nubes?

termina el mes con un libro nuevo

Un libro que me hace muchísima ilusión porque jamás creí que recuperar las ganas de escribir se convertiría en trabajo y el trabajo en libro publicado. La editorial Baile del sol lo ha hecho posible. Qué suerte tengo.
http://www.latiendadebailedelsol.org/179-bono-isabel-cahier.html

mejor callar

(Viñeta de Caín publicada en La Razón, 30 julio 2014)
el silencio y el agua
tienen la misma forma

forma de secreto
del lugar donde se esconden

calle con grúa, flores raras

Un hombre camina, se para, parece que mira. Sabes que no puede verte, que no te mira a ti. Te preguntas si hay fuego en alguna de las otras ventanas. Te preguntas si hay alguien en la azotea con los brazos abiertos a punto de lanzarse al vacío. Dos gatos caminan, se paran, parece que miran. Después se mueven despacio alrededor de una mancha en la acera. Uno tras otro manteniendo las distancias. Un hombre, dos gatos y esa grúa, partiendo el cielo en dos.

quiero ser rubia, quiero ser mick jagger

Una mesa. De repente el deseo imperioso de una mesa. Apoyar los antebrazos y unir las manos. Cualquier encuentro es mejor si hay una mesa. Por ejemplo, un peine sobre la mesa. Así empieza todo. Aparece con las manos mojadas envueltas en un trapo de cocina. Aparece y se ríe. Vamos a ver, dice. Vamos a ver. Los ojos cerrados, la melena al sol y sus manos de camomila desenredando tu melena oscura. El zumbido de las abejas el sol la madera de la silla tus hombros desnudos. Y esas manos sin ninguna prisa. Dedos rubios. Dilo. Camomila para echar la mañana, para ganarle unos metros a la oscuridad. Camomila para que huela a verano toda la casa. El verano en tu cabeza. Ese olor. La certeza de que la libertad huele a camomila. Libertad porque el futuro no existe, porque el futuro es ahora y será una siesta. Y las abejas ahí afuera y el sol ahí afuera. Y tú con el pelo sobre la almohada, húmedo y brillante, pero nunca rubio. Por más camomila y más dedos y más veranos, nunca rubio. Las persianas de madera empujando el calor hacia el jardín, alejándolo de las sábanas y de tu espalda desnuda. La radio puesta. A lo lejos una canción en un idioma que no entiendes. Los ojos cerrados y aquella canción. Canta.

temblores esenciales

Se pasa el índice varias veces. Parece que quisiera borrar un rastro de hormigas, ese hilo de pensamientos negros que le ha cruzado la frente. Se mira la mano abierta y guarda dos monedas en el bolsillo. Tose un poco, quizá para disimular sus lágrimas. Sólo es un poco de alergia, diría si alguien le pidiera alguna explicación. Pero nadie se la pide. El hombre de las hormigas espera sentado junto a la marquesina que le grita al oído "No tenemos sueños baratos".  

la ciudad se derrumba y yo cantando

(Viñeta de Silvestre)
eliminar nuestras huellas
el trazado de las calles
la cuadrícula de la memoria

mirar los tejados

desayunar en aeropuertos
escuchar música en ascensores de hotel
sentarnos de espaldas al paisaje

no sembrar nostalgia

memoria vs memoria

(Viñeta de Caín publicada en La razón, 9 julio 2014)
dos animales
simulando estar vencidos
se contemplan