Mostrando entradas con la etiqueta graciela scarlatto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta graciela scarlatto. Mostrar todas las entradas

abelardo castillo, aniversario

[27 marzo 1935 -2 mayo 2017]

Cuando, a quienes gusta jugar, juegan a eso de qué libro te llevarías a una isla desierta, me dejo a un lado a mis adorados Beckett, Camus, y hasta a mi san Kurt Vonnegut del Perpetuo Asombro.

Me llevaría el libro Crónica de un iniciado de Abelardo Castillo. Un libro que, lo leas las veces que lo leas, siempre es un libro distinto.

Gracias, mi querida Graciela Scarlatto por descubrírmelo.

Gracias, mi querido Castillo por este y por todos tus libros. Me has hecho más ancha y hermosa la vida.

el ojo de diotima: juan villoro

(Foto Web "Semanario Universidad")

Mi querida Graciela Scarlatto https://www.instagram.com/graciela.scarlatto/
(a la que hay que leer obligatoriamente porque es, para mí, la mejor escritora desconocida argentina viva)
me envía este enlace.

¡A disfrutar!

graciaela scarlatto presenta su nueva novela: vaselina


El próximo lunes 25 de octubre a las 19h (Argentina) y, ya martes 26, 00h (España), se presentará la extraordinaria novela Vaselina de Graciela Scarlatto.

Allá/acá estaremos, dispuestas a disfrutar el ratito.

Coordenadas Zoom:

https://us06web.zoom.us/j/84660499137?pwd=RU0zUkhpOGdVdzBnQ2NUV2V4VEI2QT09

graciela scarlatto: entrevista


Vaselina
(Simurg, 2021) una extraordinaria novela de Graciela Scarlatto.

Ojito con esta dulce señora de aspecto inocente. Sus personajes se te van a meter hasta los huesos. Aviso.

https://www.youtube.com/watch?v=lv5k3_-IwQM

https://vaselinags.blogspot.com/

graciela scarlatto

No recuerdo exactamente el año en el que nos encontramos en un grupo de noticias. Allí escribíamos más de 100 aficionados, con toda nuestra pasión, pero aficionados. Cuando ella llegó diciendo aquello de "El pub se llama Rênal..." no sé si todos, pero al menos los 99 que sabíamos ver (de ver, como diría Masip), nos enamoramos inmediatamente de ella. Yo me fui hasta Buenos Aires para comprobar que era cierta. Hoy, gracias a mis dulces ángeles de la guarda (gracias Vicente, gracias Enrique), he vuelto a saber de ella. Qué suerte tengo.