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el mal de la risa en facebook


Gracias Cristina Consuegra por tanto amor siempre y desde hace tanto.

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La vida es algo que se hace. Muchas personas hacen lo que pueden con la vida que les ha tocado, con la familia que tienen, con los barrios que habitan, con los trabajos que desempeñan. Con los cuerpos que arrastran. Con las casas llenas de muebles, cosas y recuerdos entre los que hay que hacerse un hueco. De eso también va la vida: de hacerse un hueco. 

En ‘El mal de la risa’ (Tusquets Editores, 2026), de Isabel Bono, la nueva novela de esta poeta que nos hizo esperar demasiado tiempo para saber que estábamos ante una de las mejores novelistas de nuestra narrativa contemporánea, nos cuenta lento la vida de Noelia, una vieja de 83 años, quien dice que se llama así por la canción. Noelia se presenta con una mano cerrada en la que guarda, dentro de su puño, tres semillas de naranja amarga. A la Bono, como la llamamos los amigos, también le gusta llevar cosas en la mano. 

La Bono tiene una facilidad increíble para restarle seriedad a la vida, incluso cuando la vida se pone muy seria. Algo de eso hay en esta novela. Y en Noelia. La misma facilidad que le permite quitarle a la realidad todas sus capas y texturas. Las que inventamos para sobrevivir, las que nos contamos para poder mirarnos al espejo; las mismas que soportamos para caer bien y ser queridos. A veces, son tantas las capas que llevamos, que dejamos de ser quienes éramos, para ser, simplemente, un montón de capas.

Noelia nos va contando cosas sobre su madre, una mujer de pocos mimos, exigente en los afectos. Sobre su hermana y sobre sus sobrinos. Sobre su amiga Loli, sobre Nandy. Sobre la imagen que le devuelve el espejo del ascensor. Sobre Don Marcos, su amigo Marcos y sobre Javi. Sobre los correos que escribe. Noelia también habla de Los Goris, esos vecinos gritones y maleducados que todos hemos tenido. La vida se vuelve de color cuando los Goris desaparecen. Ojalá inventen un lugar donde podamos meter a todos los Goris del mundo. 

Noelia, para que la dejen tranquila, deja escritas las palabras de su funeral. Nos pide que vivamos sin miedo, de ahí el irse sin miedo. Sólo quien vive desde el gozo de la valentía sabe irse sin miedo.

qué bonito todo

 Ayer tuvimos un encuentro con Ricardo Lezón.

¿Para qué decir más, si ya se ve cuánto lo disfruté?

Gracias a Cristina Consuegra por empujarme a hacer cosas bonitas.

Gracias a la Biblioteca Cánovas del Castillo (y felicidades por cumplir ¡¡70 años!!).

Gracias a quienes vinieron para acompañarnos y a quienes se quedaron viéndolo en casa.

Gracias.

https://www.youtube.com/watch?v=ysZxWmNnA94

llegó, leyó y venció (los nervios)

Jamás, en toda su historia, desde 1997, la maravillosa colección Monosabio que dirige Diego Medina había llenado hasta reventar una sala. Cristina Consuegra lo consiguió con su libro Playing Mansfield. Oh.
http://www.aforolibre.com/index.php/literatura/literatura-poesia/838-presentacion-de-playing-mansfield-de-cristina-consuegra-abal