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16 de mayo: un año sin paco cumpián o qué veloz el tiempo cuando no quieres contarlo


Y no dejé  la lucha
pues mantengo la guardia 

Como un pájaro poso
mi cuerpo sobre un árbol 
y recojo las alas
Ante mí la planicie
conocida entrañable
y luego la aventura
del vuelo  más allá

Más no dejé la lucha
lo repito
pues todavía actúo 

(De Para Laura y otros poemas Monosabio, 2005)

cita en madrid, un brindis


El próximo lunes 16 a las 19.30h en el Café La Manuela, un brindis por nuestro amigo Paco Cumpián. 

Qué suerte vivir en Madrid y que suerte haberlo conocido.

la pasión según san cumpián


¿A qué llamamos pasión? Pienso en el fragor del rojo, en un aullido, en la confusión del amor, de la fiebre. Alguien grita, alguien arde. Sin embargo, Stendhal dijo que las pasiones no se ven como se ven los incendios. Parece que estuviera pensando en Paco Cumpián. Porque Cumpián no hace ruido, habla poco, pesa poco, se desliza serio por las aceras bajo un sombrero con sus silenciosas alpargatas. ¿Alguien, alguna vez, lo ha visto reír a carcajadas?

¿A qué llamamos pasión? Hogaza de mi pan, agua que corres, jinete cabalgando, cebra sola. Un poema sigiloso que envuelve y arrastra en todos y cada uno de sus 321 versos. El poema definitivo que todo poeta querría que se le apareciera al menos una vez en la vida, en forma de paloma o cebra o hija con un mapa, y nos hablara y nos acompañara un poco. Definitivo sí, conforme nunca "si uno está conforme mala cosa", dice Cumpián.

¿A qué llamamos pasión? Pienso en un santo, pienso en Simeón el estilita, pienso en Job. No sé por qué, pero cuando digo pacocumpián pienso en un santo. No es fácil seguir escribiendo y editando poesía, después de tantos años. No es fácil conservar el tesón y la paciencia (y la vista) para seguir colocando tipo tras tipo cabeza abajo, como San Pedro, para sacar una hoja impresa dolorosamente hermosa. La calidez de lo humano, la calidez de la imperfección, contra el frío de las virtuosas máquinas.

San Kurt Vonnegut del Perpetuo Asombro dijo que lo que nos atrae de una obra maestra es ese déficit al que podríamos llamar personalidad o incluso dolor. Parece que estuviera pensando en los libros de "Árbol de poe". Los libros, esos objetos preciosos que nunca desaparecerán mientras no desaparezca el ser humano y haya un sólo ser sobrehumano, un santo como Francisco Cumpián, que siga amándolos apasionadamente.


[Eso escribí en enero de 2013, cuando me dio por canonizar en la revista MDUC. Hoy, 16 de mayo de 2025, Cumpián nos dejó. Decía "Ya no se fabrican letras". Tampoco se fabrican hombres tan elegantemente libres como él.]

callejón azul en málaga


Que no se os olvide el próximo martes 29 de abril a las 19h en el Centro Cultural María Victoria Atencia (c/ Ollerías, 34), se presentará el nuevo libro de Paco Cumpián Callejón azul (Oplontis, 2025).

Acompañarán el acto, Chantal Maillard y el editor Uberto Stabile.

Una joya de libro en todos los sentidos.


internet es el nuevo baúl de karina

[la elegancia hecha persona]

Buscas las llaves y encuentras ese anillo que creíste perdido.

Buscas en internet nosequé libro que leíste para recomendárselo a alguien y te topas con este artículo que no leíste en su momento.

Qué bonito es a veces todo.

https://www.aforolibre.com/opinion-actualidad/actualidad/ya-no-se-fabrican-letras-conversaciones-con-paco-cumpian-922

confín, de francisco cumpián


De nuevo, siempre, la sabiduría y la elegancia de Paco Cumpián iluminando mi camino. Tan lejos, tan cerca.


Dulce asombro
Esquina equivalente
Dulce herida

Sin kif y sin relato
Sin razón y sin forma
Entre dos mundos

Y te nombran
Te nombran
Pero ya no estás


(Página 29 de Confín Ed. Letraversal, 2022

cumpián lee me muero

Paco Cumpián me escribe desde Chaouen.
No soporto el verano, pero así, con tanto amor, me encanta.


Leído me muero de I. Bono.

Se mete uno, mientras lo lee, en una casa en donde, como en las películas de Tarskovsky, la lluvia cae dentro, dejando charcos sobre la mesa y en el interior de los armarios; en donde la niebla sube desde el suelo de la cocina y hay árboles en la habitación vacía. Uno cree ir conociendo, a medida que avanza en la lectura, la casa de Isabel Bono, la terraza que en los días felices se llena de la luz de la diez de la mañana y hay que barrerla porque sobre ella han caído las hojas; la ventana del cuarto de baño por donde se cuela el sol posándose sobre los azulejos húmedos, la cocina convertida en túnel de lavado, los insectos equilibristas que descienden por el cable del flexo.

La casa tomada, a veces, por los muertos que espían en la ducha, que susurran nuestros nombres y se orinan en los paragüeros; la casa vacía y de pronto llena de sombras que nos obligan a cerrar los ojos cuando nos peinamos frente al espejo.

La casa de Isabel Bono, con su mesa en el centro de todo, donde solo queda un rayo de luz sobre la libreta abierta, una taza fría y unas migas de pan tostado que ignoran la muerte. La casa con sus ventanas abiertas para mirar por ellas un exterior de cielos limpios, viejos cuarteles ruinosos y palmeras muertas; para mirar y sentir cómo se oxida nuestra mirada sobre las cosas que nos rodean.

Se mete uno, mientras lo lee, en el andén aquietado por la luz, a la espera del tren de cercanías, para poder así mirar a través de los cristales tintados de sus ventanillas la calma lenta y limpia de la vida. O para inventar historias mientras se viaja, porque necesitamos historias. Pero en ese tren de cercanías viaja también el dolor, el dolor que desconoce nuestros nombres y coloca sanguijuelas en la espalda.

De vuelta a casa, tras sacudirnos la lluvia, creemos ver al fondo, sentada a la mesa, a Isabel Bono que, con un dedo mojado en leche, escribe sobre el mantel, el poema y su reverso, la luz y el desasosiego de estar vivos.

A Isabel Bono, la que, cuando está fuera y lejos, piensa en su casa vacía, la que sabe que en el centro del universo hay una boca soñada, la que no tiene miedo de la inmovilidad ni del silencio, la que no quiere ser nadie, la que no quiere ser nada.

el rapto de las hormigas, de francisco cumpián

No es por nada, pero Paco Cumpián ya no se deja ver como antes. Y no es que esté más delgado.

Precisamente por eso no hay que perder esta oportunidad que nos brindan la editorial Luces de Gálibo y la librería Áncora. Después ya brindaremos con vino.

Jueves 27 de junio
19.30h
Librería Áncora
Lectura/presentación de El rapto de las hormigas (Luces de Gálibo, 2019) y En el jardín (Hojas del Baobab, 2019).

Intervendrán además de Paco Cunpián, Maria Eloy-García y Ferran Fernández.

ya no se fabrican letras

Ayer se estrenó en el CAL el documental Ya no se fabrican letras (conversaciones con Paco Cumpián) que Alberto J. Puente le hizo a Paco este pasado invierno. Aluciné con el llenazo. Fue toda una muestra de cariño hacia los dos.

Lo más sorprendente fue cuando Paco, en el breve coloquio, aseguró con su tono serio y sobrio que siempre había querido ser payaso.

En el documental cuenta, además de hacer un recorrido por su profesión-pasión, que lo único que le llena de verdad es viajar, que cuando no viaja se entretiene haciendo libros hermosos y escribiendo poemas, "disimulando", dijo.

Su hija Bárbara, estoy segura, le da a Cumpián la dosis de viaje que necesita al día en esta Málaga varada. Bárbara se va a estudiar a Barcelona. Será un año duro para él, sin Bárbara cargada de mapas. Así que tendrá que seguir organizando lecturas y nosotros acompañándolo.

Es una pena que esta profesión-pasión acabe por perderse. Quizá alguien se anime después de ver el documental y desee tomar el relevo. Estaría bien.
https://vimeo.com/65085822

árbol de poe, por fin en la red

Parece que este año los Reyes Magos no vienen de vacío. De momento nos dejan un sitio donde deleitarnos con las preciosas ediciones de "Árbol de Poe", esto es: Paco Cumpián y Maribel Ruíz. Tenerlas bajo el otro árbol, el de Navidad, o en tu estantería sólo está a un click.
http://www.edicionestipograficas-arboldepoe.com/

dedicado a paco cumpián

Haciendo limpieza de archivos he encontrado esta crónica que escribí en 1999, de una lectura de 1995 en el Onda-Passadena. Hace poco en el Trifásico, añorábamos aquella pasión, aquellos llenazos. Qué bien está guardar las cosas para no olvidar que realmente sucedieron. Paco, va por ti.

Y DE AQUELLOS AÑOS VERDES SÓLO QUEDA UN LEVE AROMA

Eso decía Javier Bergia sin hablar de lo mismo que yo hablo. Y es que ni él, poeta visionario, podía imaginar que.

Corría mayo del 95, y en Málaga reinaba el PSOE. No es que aquí, en la Capital del Sur de Europa, fuéramos los más modernos -¿o sí?-, pero al menos lo aparentábamos. ¡Ay de aquellos festivales de teatro sueco -en sueco- que nadie comprendía! ¡Ay de aquellos festivales de danza contemporánea con efebos en pelotapicá, dando saltos en el escenario! ¡Ay de aquellas lecturas de poemas donde el aire se podía cortar con una motosierra!

Por mayo, era por mayo, cuando aprieta la calor, que Francisco Cumpián (poeta, editor, impresor, librero y titán malagueño), presentaba un libro de fandangos y nos invitó a leer. Se excusó, lo primero, por no haber podido llevar a ningún cantaor, pero en ese momento le quita el micrófono Jesús Tenllado y se pone a cantar, Diego Medina mediante haciéndole palmas.

Como puede verse, había mucho público poeta de todas las corrientes inimaginables.

Después de los fandangos comenzó la lectura en orden riguroso -el de la invitación-, así que comencé yo. Andrés Gómez Miranda leyó un poema largo, combativo, y aquí empieza la fiesta. Termina, mira al público y dice: "Y quiero decir que todos los que vayáis a votar al PP este domingo -era viernes-, sepáis que por culpa de gente como vosotros comenzó una guerra".

Una ¿señora? del público, le empieza a gritar: "¡Hijo de puta! ¡Sí, tú! ¡Hijo de puta!". Y Cumpián cada vez más pálido.

Rafael Inglada, Chantal Maillard, Jesús Aguado, Cumpián y María Navarro, rompieron un poco el hielo con sus poemas dóciles, y todo volvió a la normalidad (más o menos, pues el público seguía bebiendo y calentándose).

Isabel P. Montalbán apareció -tan guapa como de costumbre- disfrazada de Nancy: vestidito rosa y tacones blancos. El ¿respetable? empieza a gritar: "¡Guapa! ¡Rubia! ¡Tía buena!"

Aurora Luque, Rafael Zayas (que no aparece), María Eloy-García, Jacinto Pariente (que dio las gracias por todo a todo el que pudo), José Carlos Cómitre, Javier Espinosa, Francisco Fortuny (que recitó sin papeles), y otra vez a la normalidad dentro de un límite.

Se abre la puerta del Onda-Passadena (porque si no lo he dicho, la lectura era allí) a la vez que sale a leer Daniel Verge. Entran Francisco Parra y otro más con pinta de ecologista-losverdes-amnistíainternacional-pinkfloid, y sin mirar siquiera al estrado grita: "¡Mariconadas! ¡Todo esto mariconadas y nada más que mariconadas!"

Verge da las gracias. La ¿señora? se ríe con lo de "mariconadas", pero al oír el final del poema de Verge que dice algo así como que a dios le va a meter no sé qué por el culo, se levanta y empieza a gritar: "¡Valiente mierda los poetas malagueños! ¡Vaya imagen estáis dando! ¡Hijos de puta! ¡Qué pena me dais, mamones!"

Cumpián, debía de estar haciéndose el sepuku en el WC a estas alturas.

Diego Medina sale a leer como los toritos salen a la plaza y, aunque todavía están gritando por un lado los de las mariconadas, por otro la ¿señora?, Diego lee un poema a voz en grito que termina diciendo "hasta los huevos".

El público tirado por el suelo de la risa. Inglada agarrado del brazo de Inés María Guzmán -que aguantó la lectura completa, con dignidad- se troncha.

Tenllado sale a leer bajo la advertencia de que no cante más por favor, pobre Cumpián, que le va a dar algo. Y como estaba el horno para bollos, Tenllado mira a Javier La Beira y dice: "Quiero darle las gracias a La Beira, por tener la culpa de que yo siga siendo poeta inédito".

A Javier se le cae la cerveza de la risa y mancha al Pinkfloid (que afortunadamente no se percata). Pero un grito sale de la multitud: José Leandro Ayllón suelta un momento la cadera de su novia para gritar: "¡Resentío!"

Ayllón advierte que no va a ser pesado y sólo va a leer dos poemas de dos versos cada uno. Como si no lo conociéramos: leyó cuatro y además los explicó, así que tardó igual (eso sí, los poemas fueron lo mejor de la noche). Para uno de ellos -dijo que era un brindis- pidió -con esa excusa- un tubo de cerveza por la cara. Bueno es.

Para acabar, y cuando casi todos se habían olvidado de la advertencia de Gómez Miranda, Ayllón nos recuerda: "Y estoy de acuerdo con Andrés: uno de los placeres más grandes de la vida es darse el gustazo de no votar al PP el domingo".

Otra vez: "¡Me cago en los poetas malagueños hijos de puta!", bla, bla, bla...

Aunque los gritos de la ¿señora? no dejaban oír nada, Cumpián dice que va a leer un poema de Manuel Salinas, a lo que Parra y su amigo Pinkfloid gritan: "¡Eso, eso, que salga a leer Pedro Salinas!"

Cumpián dijo que en el año 70, Franco los metió en la cárcel al día siguiente de sacar una revista en Madrid que se llamaba "Bayoneta". Y que se la pasaron escribiendo en una pizarra: "Vota, vota, pelota".

La ¿señora? seguía gritando a espaldas de Cumpián y en un momento de debilidad -la de Cumpián- le arrebata el micro. Forcejeos. Fortuny y Parra gritan: "¡Que la dejen hablar, que los de izquierdas somos demócratas!" A lo que Cumpián contesta: "¿Democracia? ¡Y una mierda!"

Acto seguido le arranca el micro de las manos a la ¿señora? y baja del estrado echando humos. Después nos contó que había dicho lo de "Bayoneta", porque el barbas que estaba con la ¿señora? era uno de los que habían estado con él en la cárcel. Por lo visto los sacó al día siguiente Rafael Pérez Estrada (eso, como dato histórico).

Para calmar los ánimos: música. Y al DJ no se le ocurre otra cosa que poner "La internacional". El público se pone a cantar a voz en grito. Con el puño en alto quien menos te lo esperas: Parra, sin ir más lejos.

Antonio Blanco, Gómez Miranda y otros poetas de facultad, hacían un corro saltando y gritando: "Fascista el que no vote" y "Viva la revolución de octubre".

Yo moría agotada -de la risa- en un escalón. Juan Maldonado abre la puerta se sienta conmigo (se bebe mi gintónic) y grita: "Viva el 18 de julio". Para compensar, dijo.

El domingo ganó el PP.

Los suecos no volvieron, los efebos saltarines tampoco. En cambio Rocío Jurado arrasó. El aire de modernidad se nos fue y nos quedamos desnudos como lo que éramos: la Capital del Norte de África (que bien está). Somos mu moros, ozú qué caló, cantaban aquellos visionarios, ¡ay!

Los cuadernos de poesía del Centro Cultural Generación del 27 diseñados por Oyarzábal, se convirtieron en folletos de parroquia con La Alcazaba de tapiz, y la colección Puerta del Mar, negra como alma de buen poeta que editaba Diputación, en tebeos azul cielo como alma de cántaro. Más ejemplos también hay.

Las lecturas desaparecieron. Nos trajeron literatos en chamarreta que hablaban de naranjos y últimos trenes más que perdidos. Tenllado se nos fue a Madrid, Ayllón a Sevilla, Pariente a Paquistán, Cómitre a la India. Verge no ha vuelto a escribir, ¡ay!

Estoy dramatizando -en castellano y vestida- supongo que lo saben (lo mío siempre fue el teatro y hacerme la sueca).

Después de cuatro correctos años sin pisar una lectura como aquella, PSOE vuelve a poner bandera (y banderillas) en Diputación.

¿Volverá Oyarzabal como un palimpsesto a rediseñar los cuadernos del 27? ¿Volverá Cumpián a organizar lecturas dos días antes de unas elecciones? ¿Volverá Tenllado de Madrid a cantarnos por Alegrías?

La vida no es larga ni corta, tan sólo creo que importa no perder el rumbo. Ahora habrá que ver, que nos reserva el futuro. Hace ya tantos años, que parece casi mentira, afortunadamente la vida también se toma su tiempo. ¿Qué hay de aquel amor que nos señaló? Y Javier Bergia, mirándome, responde: Aún te queda alguna peca.