Se ve que le ha gustado de verdad porque es la tercera referencia que hace.
A mí no me importa que me cambie el apellido, me gusta como me gustó que me lo cambiaran en Londres hace mil años.
El recepcionista dice con cara de ilusión:
-Bond? Isabel Bond?
Y yo respondo con mi mejor pose mirándolo fijamente a los ojos:
-Yes.
