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me encantaría ser brutal

 ...pero con un soplido me despeinan eso que llaman alma.

Gracias al equipo de Tusquets por sacar adelante este libro (nada fácil) en plena pandemia y hacerlo llegar a todos los confines de la tierra en plan Walter Mitty. Sé cuánto trabajan (y sé que tienen familia y hasta vida propia).

Gracias a las amigas y amigos que han hablado bien del libro (y de mí), en especial a Fernando Aranburu (infuencer a su pesar) que queda nombrado Juglar de mi República, y a Francisco Javier Irazoki que nos unió allá por junio de 2011.

Gracias por animarme a sacar lo que guardo en papelitos (y los papelitos en cajones).

Gracias por tanto amor este año tan raro.

https://twitter.com/TusquetsEditor/status/1337366711323013122

gracias

Mª Ángeles Álvarez escribe todo esto sobre mis poemas. Como tengo la cabeza casi-casi del revés, no recuerdo si la nos conocemos. Pido disculpas de antemano (como cuando voy a dedicar un libro y no recuerdo el nombre de mis amigos) (me ha pasado) (mi cabeza viene y va).

Gracias Mª Ángeles, venía a decir, por tanto tino.

https://www.reeditor.com/columna/19945/19/literatura/poetas/poesias/isabel/bono

gracias, a lo grande

Nos es por poner los dientes largos (bueno, sí, es para eso). Hoy, hemos presentado La canción de mercurio y me lo he pasado en grande. También me he emocionado (ya no me da vergüenza llorar en público) al leer el (po)e-mail que le envié a mi amigamor Begoña Paz. No me he atrevido a apartar la vista del libro, pero lo he leído del tirón, como una campeona.

Gracias a las amigas, gracias a los amigos, que han venido a acompañarme. A ese señor que ha estornudado, que siempre viene a todas mis lecturas y me sonríe desde el fondo de la sala y no sé o no recuerdo su nombre, pero la próxima vez me guardo la oscuridad y me acerco a darle un beso.

Gracias a esa chica con gafas que apuntaba todo lo que decíamos. Gracias por pasar frío en la calle y calor en el CAL. Gracias a Miguel Bueno (mi profesor de biología del instituto) que me hizo la foto de la solapa y que ha venido a escucharme y a improvisar un poema que hablaba de raíces y de pies en la tierra.

Gracias a los que se quedaron a tomar un vermut y a contarme sus preciosas historias camino de aparcamiento.

Gracias, mi queridísimo Ferran Fernández, por aceptar presentar mis libros como sólo yo espero que lo hagas (a pesar de las recomendaciones de Pacocumpián). ¡Te ficho para el próximo!

Gracias al CAL y a Pablo Monereo. Y gracias, tremendas gracias, a todas aquellas personas que me inspiran escribir mails bonitos.

Qué suerte tengo.