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cosas que nos salvan

hoy le llevé "el país" a mi madre

mi madre dice siempre que ve muy bien
que no necesita operarse de cataratas
(dejo ahí como dato)

aramburu dice cosas bonitas de lo seco
en "babelia"

-mira mamá, hablan de mí

mi madre mira el periódico

-esta eres tú? no estás mal
-no mamá, ese es javier marías

así sucedió
y así lo contamos

"para todos tus males te doy la risa",
dice rabelais

gracias, marqués

Días inundados, como la ciudad. Me despierta un pitido. No sé dónde dejé el móvil ayer. Me llamaría a mí misma, pero me sentiría idiota. No sé si es jueves o viernes. Así estos días. Pero leo unas palabras de Juan Marqués y todo casa.
https://www.loslibrerosrecomiendan.com/libros-recomendados/lo-seco-de-isabel-bono/

de la felicidad y los charcos

Llegó la lluvia y no me atreví a detenerla. También llegaron palabras. No pienso dejar de saltar (de felicidad) en los charcos. Gracias, Aloma.
http://www.letraslibres.com/mexico/libros/isabel-bono-solo-habla-por-escrito

sin que sirva de precedente

(¡Cuidadín! Lo seco está de viaje)
No soy de presumir, pero si me envían esta foto (y además me he tomado un vino), ¿¡cómo no voy a presumir!?

Por cierto, el vino sólo lo compré por el nombre Castillo del Picacho, por si era el que beben los pokemon (evoluciono, luego sí). Es de Murcia, apunto. ¡Viva Murcia! ¡Viva NY!

chan, chan, chan! (bis)

(¡Qué bonita portada!, ¿de quién será la foto?)

(Dos citas: sin ellas no habría libro)
Supongo que los que tienen hijos quisieran que les crecieran un centímetro al mes, no un mes diez y tres meses cero.

Eso mismo pasa con los libros. Están ahí, agazapados en las editoriales, esperando su turno y, de repente: ¡chan, chan, chan!: 4 en un año. Pido disculpas por el abuso. Prometo no publicar ni un libro más... hasta el año que viene.

Lo seco (Bartleby, 2017) es sin duda mi libro más serio, el libro que siempre estuvo ahí runrún-runrún y me salió de golpe allá por 2011. Un libro que no habla de la infancia, sino de eso que se nos queda entre los dedos de los pies, cuando somos niños, después de un día de playa. Esa arena/costra que molesta un poco, pero también nos da gustito hurgar en ella antes de ducharnos para irnos a la cama. Chispa más o menos.

El libro viene arropado por un precioso prólogo de Agustín Calvo Galán y dos citas que me sirvieron de guía. Gracias.

Gracias también a Pepo Paz y Manuel Rico por confiar en mis poemas. Y a quienes me animáis a seguir dándole a la bolita. Gracias.

Buen viaje (a Marte).