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once años sin

(22 enero 1969 - 24 octubre 2014)

Qué poco le gustaban las fotos. Cuánto nos gustaban las librerías. Y hablar, y hablar, y hablar.

56



Los poemas de Antonio Muñoz Quintana no me han decepcionado jamás.

Desde que nos conocimos, sus poemas fueron creciendo como mi amor por él. Creciendo hacia lo limpio, hacia el oxígeno.

Recuerdo que sus primeros poemas hablaban de árboles, y también una brevísima poética: "Escribo para despertar el sueño del árbol".

Lo que nunca entendí de él es que le gustara odiar, aunque fuera a su modo pasivo. Odiaba eso que llamamos "comer sano", odiaba que le hicieran fotos y odiaba a los perros. Me pregunto si ese odio no era una manera de conjurar el miedo.

Lo dejó escrito en su precioso libro Miedo a los perros (PUZ. Zaragoza, 2012). Un libro lleno de acantilados y del vértigo que precede al acantilado. Poemas que parecen que no quieran terminar, que desean que los terminemos nosotros, lo que queda de nosotros después de leerlos, lanzándonos al vacío para encontrar ese algo que, a quienes creemos tenerlo todo, nos falta.

Hoy, 22 de enero de 2025, habría cmplido 56 años.

antonio muñoz quintana

(22 enero 1969- 24 octubre 2014)

LA HORA

Ha llegado la hora
hay que recoger
fotos de las estanterías y
calcetines en el suelo,
ha sonado la alarma:
no soy el héroe,
nadie recuerda mi nombre
no sé encontrar el atajo
que me lleve a tu vida
ni siquiera sé
detener el tiempo.

(De Canciones para un pequeño circo ruso, 2007)

ocho años sin buscar


Antonio Muñoz Quintana (22 ene 1969 - 24 oct 2014)

Yo no buscaba nada. Y nos encontramos. Qué suerte tuve. Qué suerte tengo.

seis años, toda la vida

Antonio Muñoz Quintana (22 ene 1969 - 24 oct 2014)

CEREMONIA

Estoy solo
no más solo que la sombra
            que conmigo habla
estoy quieto en esta sombra
estoy lejos de todo
no más lejos que las tormentas
no más lejos que mis palabras
                        de las raíces.


Poema del libro MIEDO A LOS PERROS (PUZ, 2012)

cuando el secreto de la felicidad era cenar en la venta la tinaja

[Antonio Muñoz Quintana, 22 enero 1969 - 24 octubre 2014]
EL SUEÑO DE UN ELEFANTE
El miedo es el eje del mundo.
              Antonio Enrique

Oh, Señor de la Sed,
he visto tu danza en lo profundo
y he bebido tu nombre en la locura.
Oh, Señor de los Días,
he escuchado el secreto de la felicidad
y he liberado al árbol de la tierra.

(Poema de Canciones para un pequeño circo ruso)

cincuenta

(poema del libro Canciones para un circo ruso)
(hoy, mi amigo antonio muñoz quintana hubiera estado missing. después del mes de agosto, y sus calurosísimas noches, lo que más odiaba en esta vida era el día de su cumpleaños. así que, hoy no pero, mañana me habría cogido el teléfono y habríamos quedado en una librería para hablar de pie y le habría preparado pollo tikka masala y le habría regalado mermelada de higos y algún libro raro o alguna gramática en un idioma aún más raro. algo así.

hoy habría cumplido 50 años y mañana nos habríamos reído. hoy no, mañana)

por si:
http://manualdeusocultural.com/antonio-munoz-quintana/



me acuerdo

volveremos a vernos
y miraremos los mismos aviones
oímos decir

apenas un susurro
que hizo temblar a los peces abisales

ciegos, luminosos
a la espera

como nosotros

esconderse nunca fue más fácil

(tú y tu ley de la levedad)
6/40
En algún sitio de ahí abajo, en uno de esos momentos de ahí lejos, alguien hizo las cosas bien para que yo las hiciera mal, alguien pagó todas mis deudas. Alguien allí, muy lejos muy abajo, me dijo que no debía contar nunca mi historia porque una historia mal contada es una deuda que nunca se cierra. 

Poema de FROM SUN-3 TO KEPLER-22b de Antonio Muñoz Quintana (22 enero 1969-24 octubre 2014).

chan, chan, chan! (bis)

(¡Qué bonita portada!, ¿de quién será la foto?)

(Dos citas: sin ellas no habría libro)
Supongo que los que tienen hijos quisieran que les crecieran un centímetro al mes, no un mes diez y tres meses cero.

Eso mismo pasa con los libros. Están ahí, agazapados en las editoriales, esperando su turno y, de repente: ¡chan, chan, chan!: 4 en un año. Pido disculpas por el abuso. Prometo no publicar ni un libro más... hasta el año que viene.

Lo seco (Bartleby, 2017) es sin duda mi libro más serio, el libro que siempre estuvo ahí runrún-runrún y me salió de golpe allá por 2011. Un libro que no habla de la infancia, sino de eso que se nos queda entre los dedos de los pies, cuando somos niños, después de un día de playa. Esa arena/costra que molesta un poco, pero también nos da gustito hurgar en ella antes de ducharnos para irnos a la cama. Chispa más o menos.

El libro viene arropado por un precioso prólogo de Agustín Calvo Galán y dos citas que me sirvieron de guía. Gracias.

Gracias también a Pepo Paz y Manuel Rico por confiar en mis poemas. Y a quienes me animáis a seguir dándole a la bolita. Gracias.

Buen viaje (a Marte).

el miedo de la serpiente

Hace poco se presentó en Málaga el libro Lupa y navaja de Antonio Muñoz Quintana. A los quince días, me llamó el poeta José Leandro Ayllón para decirme que siete de los poemas que aparecen en el libro, bajo el título El miedo de la serpiente, son suyos.

Cuando hace más de un año fui a casa de Muñoz Quintana para preparar su poesía completa, me llevé una carpeta con poemas inéditos. Al pasarlos a ordenador no me fije en el estilo, procuraba copiar palabras, no poemas, porque me resultaba un trabajo muy doloroso. Si los hubiera leído por puro placer, quizá hubiera reconocido la voz de Ayllón en ellos, pero no fue así.

Estos dos amigos se pasaron la vida intercambiando poemas cuando quedaban en pubs irlandeses. Me consta que Antonio siempre admiró la poesía de su amigo Ayllón, quizá por eso guardaba sus poemas con los suyos.

Me gustaría aclarar que el Centro Cultural Generación del 27 no ha tenido nada que ver en este error: publicaron confiados el libro que les envié. Sólo tengo palabras de agradecimiento para ellos.

Lo único que me consuela es saber que esos siete poemas no son inéditos, ya estaban publicados en el libro Dios y tabaco (Padilla Libros, Sevilla, 1999), y que Lupa y navaja no generará beneficio económico para nadie.

Como ya le dije a José Leandro Ayllón, me gustaría que se tomara mi error garrafal con cierto humor, que pensara en una última broma "desde otro lugar" de nuestro amigo Antonio. Aunque, ni él ni yo, ninguno de los tres, hayamos creído en muchos más lugares que este.

Mis disculpas más sinceras.

días a la velocidad de la luz

sólo me sale decir: qué bien todo

desde 2008 diciendo a los amigos:
estoy escribiendo algo que no sé si es una novela

y los amigos: qué bien!
y yo sin fiarme de sus opiniones poco objetivas

al final una necesita palabras de desconocidos
qué injusta la perspectiva, no?

creo que este premio no hubiera tenido
NINGUNA gracia
si me hubieran llamado a casa

después de colgar, al ir a sacar una cerveza
me habría encontrado con antonio
en modo imán, en la puerta del frigo

le habría dicho: lo conseguiste,
conseguiste que escribiera una novela

la voz de antonio siempre,
con tono de confesor de los años 40,
repitiéndome:
"bono, escribe novela, bono..."

y habría abierto una cerveza,
mirado a mis irrenunciables enmarcados:
va por vosotros

así, sin exclamación

porque sé que los lunes volverán a ser los mismos
lunes sin ruido, lunes run-run de lavadora
y de sentarse a podar palabras
esos lunes idénticos que tanto me gustan

pero no,
nos enteramos todos a la vez
(alberto, isa, paula, daniel, javier)
bebiendo cerveza
y recién acabados de brindar por diego

qué suerte tengo

y ahora
a esperar otra vez
a que el silencio me dicte
y lo lento me gane

el poeta discreto

Antonio Muñoz Quintana (Málaga, 1969) falleció el pasado viernes 24 de octubre a los 45 años. Poeta sobre todas las cosas. Nos deja, entre otras publicaciones, dos libros hermosísimos: Canciones para un pequeño circo ruso (Col. Monosabio. Málaga, 2007) y Miedo a los perros (PUZ. Zaragoza, 2012). Licenciado en Historia (Mundo Antiguo) y con una vocación utópica por ser profesor de latín. Su amor por cualquier lengua le llevó a estudiar alemán, ruso y esperanto. Romántico y vehemente. Apasionado por las causas perdidas hasta el punto de crear una editorial, regalar los libros y acabar en números rojos. Rojo, ateo y barcelonista (di eso de mí; o mejor no digas nada, me diría). En su sobrenatural discreción, pocos sabíamos de sus problemas de salud: el corazón. Esa válvula de la que no quiso saber en 23 años.

Como los auténticos poetas dudaba continuamente. Ni siquiera una carta de su admirado Antonio Gamoneda le hizo dejar de dudar. Gamoneda, después de dos páginas llenas de cariño le daba el consejo que deberíamos seguir todos los que escribimos: "Recuerda, lupa y navaja".

Si está en algún sitio estará con Panero, bebiendo Coca-Cola.

Qué frías me resultan ahora las palabras que siempre me han abrigado. Porque al final la vida es eso, encontrar las palabras que nos abriguen. Yo las buscaré siempre en sus poemas. Aunque ya sabes que lo mío es frío polar, amigo Antonio.

aproximaciones de un hombre que hizo mucho más que hurgar

Como cada cual de vosotros
la vieja idea (la vieja desgracia)
de llevar poblado el estómago
no de cansancio no del tronco de la sabiduría,
de piedras para una sola montaña
-banquete pobre de dioses
que entorpecen con su barriga de tortuga quieta
el libro de los tientos
del que sólo se puede decir
he hurgado.

Antonio Muñoz Quintana
El proceso de alterar la vigilia (Parasol, 1995)

miedo a los perros

No huyo de lo que soy
ni siquiera
persigo lo que soy.
Miento, vacío copas,
cuento lo que vine a contar
rozo tu nombre
con mi mano cansada y
viajo sólo por carreteras bien conocidas

pero sé
que regreso siempre
a la mitad de ti
a un territorio que fue mío
a tu cuerpo fingido en esta cama.

[Poema del libro Miedo a los perros (PUZ, Zaragoza, 2012) de Antonio Muñoz Quintana]
http://puz.unizar.es/detalle/1393/Miedo+a+los+perros-0.html